Contratos y mantenimiento ·

El informe de intervención que el cliente entiende

El parte lo escribe el técnico para la oficina. El informe lo lee el cliente, y a veces su auditor. Seis pasos para convertir una intervención en un documento que se entiende, se archiva y justifica lo que se paga.

En casi todos los servicios técnicos conviven dos documentos que se parecen tanto que acaban tratándose como uno: el parte de trabajo y el informe de intervención. Los dos hablan de la misma visita. Pero no tienen el mismo lector, y esa diferencia explica por qué muchos clientes con contrato dicen que «no saben qué les hacen» aunque tengan todos los partes firmados.

El parte es un registro interno. Recoge horas, desplazamiento, material, fotos y la firma de quien estaba allí. Sirve para facturar, para que la oficina sepa cómo terminó el aviso y para que el siguiente técnico no empiece de cero. El informe es lo que recibe el cliente. En una reparación doméstica, el parte firmado suele bastar. En una empresa con contrato de mantenimiento (una cocina industrial, una cadena de tiendas, una nave con maquinaria) quien paga casi nunca es quien estaba delante del equipo, y necesita un documento que pueda leer en su despacho y enseñar a su dirección o a un auditor.

Lo que sigue es un método en seis pasos para escribir ese informe. No exige ninguna norma concreta; sale de lo que los clientes empresariales suelen pedir cuando renuevan, o cuando dejan de hacerlo.

Paso 1. Empezar por lo que el cliente pidió

El primer párrafo del informe repite, con las palabras del cliente, el motivo de la visita: «la cámara de refrigerados no baja de 8 grados», «revisión trimestral según contrato», «ruido en el compresor de la línea 2». Parece obvio, pero es lo que permite al lector situarse en tres segundos. Un informe que arranca con el código de una pieza obliga a adivinar de qué va.

Si la visita era una revisión de contrato, conviene indicar qué revisión es dentro del año (la segunda de cuatro, por ejemplo). Quien firma el contrato quiere comprobar que se cumple sin tener que contar.

Paso 2. Qué se hizo y por qué, sin jerga

El técnico escribe para otro técnico, y así debe ser en el parte. En el informe, esa misma información se traduce. Un ejemplo:

  • En el parte: «Sust. condensador 35 µF, comprob. consumo OK».
  • En el informe: «Se cambió el condensador de arranque del compresor, que había perdido capacidad. Tras el cambio, el equipo arranca con normalidad y su consumo está dentro de lo habitual».

La segunda versión no es más larga por capricho: explica la causa y el efecto. El cliente no necesita saber qué es un microfaradio; necesita saber que la avería tenía un motivo y que está resuelta.

Paso 3. Contar en qué estado queda el equipo

Es la pregunta que el cliente se hace siempre y que el parte casi nunca contesta de forma explícita. Tres estados cubren la mayoría de casos: funciona correctamente; funciona con deficiencias; queda pendiente de una pieza o de otra visita. Si queda pendiente, el informe dice qué falta y qué pasa mientras tanto (si el equipo puede seguir usándose, con qué limitaciones, o si se ha dejado parado).

Este dato es el que más pesa cuando el cliente tiene que tomar decisiones internas, como reorganizar un turno o avisar a su propio cliente.

Paso 4. Separar deficiencias y recomendaciones

Una deficiencia es algo que está mal y que el técnico ha visto: una junta que pierde, un cuadro sin protección, un desagüe que no evacua bien. Una recomendación es una propuesta: cambiar un equipo que ya tiene muchos años, adelantar una revisión, instalar una protección.

Mezclarlas es un error frecuente. Si todo va en el mismo párrafo, el cliente no distingue lo urgente de lo opcional, y o lo ignora todo o sospecha que se le quiere vender algo. Separadas, con una frase cada una, el cliente puede priorizar. Y el servicio técnico deja constancia escrita de que avisó, algo que tiene valor si la deficiencia acaba provocando una avería.

Paso 5. Elegir las fotos, no volcarlas

El técnico puede haber hecho quince fotos. El informe necesita tres o cuatro: el problema encontrado, la pieza retirada si la hay, el estado final y, cuando exista, la deficiencia que se recomienda corregir. Qué fotos vale la pena hacer en cada visita lo detallamos en las siete fotos del parte de trabajo; para el informe, la selección es la mitad del trabajo.

Cada foto lleva una línea de pie que diga qué se ve. Una imagen sin explicación, para quien no estuvo allí, es solo una mancha gris de un cuadro eléctrico.

Paso 6. Identificar quién estuvo y quién recibió

El informe cierra con la fecha, el técnico que intervino y la persona del cliente que estaba presente y firmó el parte. Esa firma pertenece al parte, pero su referencia en el informe es lo que da valor al documento cuando alguien pregunta meses después. Qué debe firmar el cliente y cómo resolver los casos raros, como el conserje o la ausencia de nadie, está en la firma del cliente en el parte.

Si el informe se envía, es mejor saber a quién: al responsable de mantenimiento, al gerente, a la administración que paga. No siempre es la misma persona que llamó con la avería.

Cuando el cliente tiene contrato

En un contrato de mantenimiento, el informe es la prueba visible de que el contrato se cumple. El cliente paga una cuota y, si solo ve una factura periódica, acaba preguntándose qué compra. Un informe por revisión, claro y archivado, responde a esa pregunta antes de que la haga. Lo explicamos al hablar de los contratos de mantenimiento que se cumplen: las revisiones que no se ven son, para el cliente, revisiones que no existen.

Hay otro motivo. Muchas empresas industriales y cadenas pasan auditorías propias, de calidad o de sus aseguradoras, y necesitan acreditar que sus equipos se mantienen. Un informe ordenado por equipo y por fecha les ahorra trabajo, y eso también se valora cuando llega la renovación.

Cómo se hace en PlanerSat

En PlanerSat el informe de intervención tiene su propio apartado, Informes, y se emite desde un parte ya finalizado por el técnico o cerrado por la oficina. Al emitirlo recoge un resumen de lo que se registró en el parte; la oficina puede ajustar el texto para que lo entienda el cliente antes de imprimirlo y entregarlo. El informe queda unido a su parte, que a su vez guarda el equipo, las fotos y la firma, así que cualquier persona de la oficina puede localizarlo cuando el cliente lo pida. Si trabajas con maquinaria industrial o de hostelería, la página de software para maquinaria muestra cómo encaja con los contratos y el historial de cada máquina.

La mejor forma de valorarlo es con un caso tuyo: trae a la demo una intervención reciente de un cliente con contrato y mira cómo quedaría su informe. Qué incluye cada plan lo tienes en las tarifas.