La frase «mis técnicos no saben usar el móvil» es la objeción más repetida cuando un servicio técnico se plantea dejar el papel, y casi nunca es verdad. El técnico que te manda por WhatsApp la foto de la placa de características, la ubicación del cliente y un audio de dos minutos explicando la avería sabe usar el móvil perfectamente. Lo que no sabe, ni tiene por qué saber, es usar una aplicación mal pensada. Cuando una app de partes fracasa en la furgoneta, el problema casi siempre está en la app.
De dónde viene la objeción
No es un invento. Hay datos que la alimentan, aunque sean viejos. En una encuesta de APIEM recogida por CdeComunicación en 2021, solo el 21,8 % de las empresas instaladoras eléctricas había aprovechado la pandemia para empezar a digitalizarse. Y según AMASCAL-Telematel, las pymes instaladoras con titulares de más de 48 años apostaban poco por lo digital. Son cifras de hace cinco años, pero describen algo que cualquiera que conozca el sector reconoce.
Fíjate, sin embargo, en de quién hablan esos datos: de las empresas y de sus titulares. No de los técnicos. Quien duda del cambio suele ser el que dirige, y a veces la frase «mis técnicos no saben» significa, en realidad, «yo no lo tengo claro».
La objeción de la edad
El técnico de cincuenta y tantos que lleva treinta años reparando calderas tiene un móvil en el bolsillo. Hace videollamadas con los nietos, consulta el banco y manda fotos al grupo del trabajo. Lo que rechaza, con toda la razón, es perder el tiempo. Si rellenar un parte en el móvil le lleva más que hacerlo en el talonario, lo va a dejar a medias o lo va a hacer por la noche en el sofá, de memoria. Y tendrá razón en quejarse.
La objeción del control
Esta se dice menos en voz alta. Algunos técnicos temen que la app sea un reloj que vigila. Y conviene no esquivarla: el parte en el móvil registra cuándo empieza y termina cada intervención, que es exactamente lo que ya ponía el parte de papel, solo que sin redondeos. Explicado así, y usado para cobrar bien y no para perseguir a nadie, la objeción se deshace. Usado para lo otro, no se deshace nunca.
La objeción que sí aguanta: la cobertura
Aquí hay que conceder. En sótanos, cuartos de calderas y naves con techo de chapa no siempre hay señal, y una aplicación que dependa de ella en cada pulsación va a dar guerra. Eso tiene más de física que de manía de los técnicos. La respuesta honrada es organizar el trabajo para que eso no duela: rellenar lo que se pueda al salir a la calle y no pedir al técnico que cierre el parte colgado de una sola barra de cobertura.
Lo que tiene que tener una app para que la usen
Si la objeción es falsa, el listón para la app es alto. Lo que funciona en la furgoneta es muy poco:
- Una pantalla con los avisos del día y nada más.
- Botones grandes, que se pulsan con el pulgar y con guantes.
- Pocos pasos: iniciar, apuntar lo hecho y el material, hacer la foto, firmar y cerrar.
- Nada que escribir que se pueda elegir de una lista.
Si quieres saber qué campos concretos debe recoger ese parte, está en la guía del parte de trabajo en el móvil. Y si antes de cambiar prefieres ordenar el papel, la plantilla de parte de trabajo en Excel es un buen primer paso: lo que un técnico aprende rellenando bien un parte en papel lo lleva después a cualquier pantalla.
En PlanerSat diseñamos la app pensando en esa furgoneta: tarjetas grandes con los partes de hoy, botones táctiles de 48 píxeles y un botón «Iniciar» que pone la hora sola. No porque los técnicos no sepan, sino porque no tienen tiempo que perder.
Mi posición
Dejad de decir que los técnicos no saben usar el móvil. Saben. Probad la aplicación con el técnico más escéptico de la plantilla, no con el más joven, y dadle una semana. Si a la semana sigue sin usarla, cambiad de aplicación, no de técnico.
Para esa prueba, lleva a la demo las preguntas de qué mirar en una demo de software SAT y, sobre todo, pide el móvil y firma tú. Si tu empresa es de climatización, donde el verano no deja margen para aprender sobre la marcha, mira cómo se trabaja con el software para empresas de climatización antes de que suba el termómetro.