¿Tu programa de facturación todavía no te ha dicho por escrito cómo y cuándo va a cumplir VeriFactu? Entonces lo que tienes, más que un problema de software, es un problema de calendario. Y los problemas de calendario, en una empresa de servicio técnico, se pagan en tesorería.
Este artículo es para ti si llevas años con el mismo programa, funciona, tu gestoría lo conoce, y ahora no sabes si llegará a tiempo.
Qué te toca y cuándo
VeriFactu es el nombre corto del Reglamento de sistemas informáticos de facturación, el RD 1007/2023, modificado después por el RD 254/2025 y por el RDL 15/2025, de 2 de diciembre. Tras ese último cambio, confirmado por la nota de la AEAT actualizada el 26 de marzo de 2026, las fechas son dos:
- 1 de enero de 2027, si tu empresa es una sociedad que tributa por el Impuesto sobre Sociedades.
- 1 de julio de 2027, para el resto, autónomos incluidos.
Las especificaciones técnicas que tiene que cumplir el programa están en la Orden HAC/1177/2024. Si quieres el detalle de qué fecha le corresponde a cada tipo de servicio técnico y qué conviene hacer este año, lo desarrollamos en VeriFactu en 2027: qué fecha le toca a tu servicio técnico.
Un aviso antes de seguir: VeriFactu no es la factura electrónica obligatoria entre empresas. Son dos normas con dos calendarios. La confusión es tan frecuente que le dedicamos un artículo entero, VeriFactu y factura electrónica no son lo mismo. Aquí hablamos solo de la primera.
Tus tres salidas
1. Actualizar el programa que ya tienes
Es la opción natural si tu proveedor te da fechas y te las da por escrito. No cambias de hábitos, no migras datos y tu gestoría sigue trabajando igual.
El riesgo es depender de su calendario. Si la actualización llega en diciembre y tu fecha es enero, no tienes margen para probarla. Y si tu programa es antiguo o de un proveedor pequeño que ha dejado de desarrollarlo, puede que la actualización no llegue nunca.
Pregunta también cuánto te va a costar. Hay proveedores que incluyen la adaptación en la cuota de mantenimiento y otros que la venden como versión nueva. Es un gasto que te interesa conocer ahora, no descubrirlo en la factura de diciembre.
2. Cambiar de programa
Es la opción que más da miedo y la que más oportunidades abre. Si vas a cambiar de todos modos, tiene sentido elegir uno que resuelva también lo que te cuesta dinero hoy: el parte que se teclea dos veces, la factura que sale una semana después del trabajo, el material que no llega a la factura.
El riesgo es hacerlo tarde y con prisas. Un cambio de programa en noviembre, con la campaña de calderas encima, es un cambio mal hecho.
3. Dejarlo todo en la gestoría
Muchas empresas pequeñas ya funcionan así: el técnico entrega el parte, la oficina lo manda a la gestoría y la gestoría emite la factura con su programa. Si la gestoría cumple VeriFactu, tú cumples.
Pero piensa en lo que te cuesta. Tu factura sale cuando la gestoría la emite, no cuando termina el trabajo. Cada día que pasa entre el parte firmado y la factura es un día más que tardas en cobrar. Lo tratamos al hablar de «ya tengo el programa de la gestoría», dentro de la elección entre un SAT vertical y un ERP genérico: es una objeción razonable, pero tiene un precio que no aparece en ninguna cuota. Y pierdes algo más difícil de medir: el control. Si tu cliente te pide un duplicado o una rectificación, dependes de otro para dársela.
| Salida | Encaja si… | Lo que arriesgas |
|---|---|---|
| Actualizar | Tu proveedor da fechas por escrito y hay margen para probar | Depender de su calendario |
| Cambiar | Ya te duele el doble tecleo o facturar tarde | Hacerlo con prisas y en temporada alta |
| Gestoría | Facturas poco y no te importa cobrar más tarde | Tesorería y control de tus propias facturas |
Siete preguntas para tu proveedor
Hazlas por correo, para tener las respuestas por escrito:
- ¿Mi versión actual está adaptada al RD 1007/2023 y a la Orden HAC/1177/2024? Si no, ¿qué versión lo estará?
- ¿En qué fecha estará disponible esa versión para mi empresa?
- ¿La actualización está incluida en mi cuota o tiene un coste aparte?
- ¿Tengo que cambiar de equipo, de sistema operativo o de tipo de licencia para instalarla?
- ¿Qué cambia en mi forma de trabajar: numeración de series, rectificativas, anulaciones?
- ¿Me servirá también para la factura electrónica entre empresas? El RD 238/2026 ya está publicado y el proyecto de orden ministerial, en audiencia pública desde el 17 de abril, la llevaría a octubre de 2027 para quien facture más de 8 millones de euros y a octubre de 2028 para el resto.
- Si decido irme, ¿puedo exportar mis clientes, artículos y facturas en un formato que otro programa pueda leer?
Si a la primera y a la segunda te responden con vaguedades, ya tienes tu respuesta.
Cómo decidir sin equivocarte
Cuatro criterios, en este orden:
- Tu fecha. Si eres sociedad, tienes hasta el 1 de enero de 2027; cuenta hacia atrás al menos dos meses para probar.
- El coste total, no la cuota. Suma la cuota, la actualización, las horas de la oficina tecleando partes y lo que tardas en cobrar.
- El doble tecleo. Si el parte y la factura viven en programas distintos, VeriFactu es una buena excusa para unirlos.
- Quién coge el teléfono. El día que algo falle, necesitas un soporte en España que entienda tu problema.
Si el cambio es la salida
PlanerSat trabaja con PlanerGes, el ERP de la misma suite: el técnico cierra el parte y la factura sale de ese parte, preparada para VeriFactu, sin volver a teclear nada. Si trabajas con maquinaria industrial o de hostelería, la página de software para maquinaria muestra el recorrido del aviso a la factura.
El plan Lite, 99 €/mes sin permanencia, incluye avisos, partes de trabajo, clientes y factura desde el parte: lo justo para facturar el mismo día con un programa preparado para VeriFactu. Los detalles están en las tarifas, y si prefieres verlo con tus propios partes antes de decidir, reserva una demo con tiempo de sobra antes de tu fecha.