El Real Decreto 58/1988 tiene casi cuarenta años y sigue siendo la referencia para cualquier servicio técnico que repare aparatos de uso doméstico. Buena parte de las discusiones con clientes por el precio de una reparación se evitarían conociéndolo. Estas son las preguntas que más se repiten, con respuestas breves.
1. ¿Es obligatorio dar presupuesto antes de reparar un electrodoméstico?
Sí. El RD 58/1988 establece que el cliente tiene derecho a un presupuesto previo por escrito antes de que se haga la reparación. La excepción es que el propio cliente renuncie a él.
2. ¿Qué norma lo regula exactamente?
El Real Decreto 58/1988, que regula el servicio de reparación de aparatos de uso doméstico. Está publicado en el BOE con la referencia BOE-A-1988-2809 y se puede consultar entero en la web del BOE. Además del presupuesto, fija cómo se cobra el desplazamiento y la garantía de la reparación.
3. ¿A qué trabajos se aplica?
A la reparación de aparatos de uso doméstico, que es el día a día de un SAT de electrodomésticos: lavadoras, lavavajillas, frigoríficos, hornos, secadoras. Si tu servicio técnico se dedica a otra cosa (instalaciones, maquinaria de un negocio, equipos informáticos de empresa), comprueba qué normativa aplica a tu actividad y en tu comunidad autónoma. Este artículo se ciñe al RD 58/1988.
4. ¿Puede el cliente renunciar al presupuesto?
Sí, la norma prevé la renuncia del cliente. Es habitual en averías sencillas o cuando el cliente tiene prisa y quiere que se repare «lo que sea». Lo prudente es que la renuncia no quede en una conversación en la cocina: que conste por escrito y firmada. Si después hay una discusión sobre el importe, esa firma es lo único que tienes.
Un matiz práctico: la renuncia es del cliente, no del técnico. Un «ya se lo arreglo y luego vemos» dicho por el técnico no es una renuncia, es un presupuesto que no se ha dado.
5. ¿La factura tiene que coincidir con el presupuesto?
Tiene que ajustarse a él. Es la consecuencia lógica de la obligación de presupuestar: si el cliente aceptó un importe, no puede encontrarse otro en la factura. Por eso conviene que el presupuesto detalle lo mismo que después va a llevar la factura: mano de obra, piezas y desplazamiento.
6. ¿Y si al abrir el aparato la avería resulta ser otra?
Pasa a menudo. El técnico presupuesta una bomba de desagüe y, al desmontar, encuentra también el programador dañado. Lo prudente es parar, explicárselo al cliente y no seguir hasta que acepte el nuevo importe, dejándolo también por escrito. Reparar primero y avisar después es la receta segura para una factura discutida.
Si el cliente no acepta el nuevo importe, el aviso no se da por terminado sin más: es mejor que el parte recoja qué se ha hecho hasta ese momento, qué se ha propuesto y que el cliente no lo ha aceptado. Así, si vuelve a llamar dentro de un mes, quien coja el teléfono sabrá de dónde viene.
7. ¿Se puede cobrar el desplazamiento dos veces si hay que volver?
No. El RD 58/1988 dice que el desplazamiento se cobra una sola vez. Es un punto importante para un servicio técnico de electrodomésticos, donde muchas reparaciones exigen dos visitas: una para diagnosticar y otra, cuando llega el repuesto, para reparar. La segunda visita no lleva un segundo desplazamiento. Si en tu empresa se cobra, revisa tus tarifas.
La forma más sencilla de no equivocarse es que las dos visitas cuelguen del mismo aviso. Si la segunda se registra como un aviso nuevo, lo normal es que arrastre su propio desplazamiento sin que nadie se dé cuenta.
8. ¿La reparación tiene garantía?
Sí: la norma fija 3 meses de garantía para la reparación. Ojo, porque no es la misma garantía que la del aparato cuando se compró, y confundir las dos es una de las formas más frecuentes de acabar reparando gratis. Merece un artículo aparte, y lo tendrá.
Lo que sí vale la pena tener claro desde ya es que, para saber si una avería que vuelve está dentro de esos 3 meses, necesitas dos datos: la fecha de la reparación anterior y qué se hizo. Si esa información está en un talonario archivado, la decisión se toma a ojo.
9. ¿Cómo dejo constancia de todo esto en el parte de trabajo?
El parte es el sitio natural. Basta con tres cosas:
- En la descripción, el importe presupuestado y que el cliente lo aceptó, o que renunció al presupuesto.
- Si la avería cambió, el nuevo importe y la nueva aceptación.
- La firma del cliente con su nombre al cerrar la visita.
En la guía de lo que debe recoger el parte de trabajo en el móvil explicamos por qué el nombre de quien firma importa tanto como la firma: el que abre la puerta no siempre es el titular.
10. ¿Qué gana el servicio técnico cumpliendo con esto?
Menos discusiones y cobros más rápidos. Una factura que cuadra con un presupuesto aceptado y firmado no se discute: se paga. Y si además sale el mismo día, el cliente la recibe cuando todavía recuerda la reparación. En el artículo sobre facturar el mismo día calculamos lo que ese adelanto supone para la tesorería de un servicio técnico pequeño.
Cómo encaja en PlanerSat
En PlanerSat el presupuesto aceptado o la renuncia quedan escritos en la descripción del parte, y el cliente firma en la pantalla del móvil al terminar, con su nombre. Como la factura sale de ese mismo parte con PlanerGes, lo que se presupuestó, lo que se hizo y lo que se cobra están en el mismo registro, a la vista de la oficina antes de facturar. Y cuando hace falta una segunda visita por un repuesto, se planifica sobre el mismo aviso, sin abrir otro que duplique el desplazamiento.
Para seguir leyendo
Las empresas que reparan electrodomésticos tienen en la página de software para SAT de electrodomésticos un ejemplo de lavadora con dos visitas y un solo aviso. Y el siguiente paso lógico, una vez que la factura cuadra con el presupuesto, es que salga cuanto antes: lo contamos en facturar el mismo día.